¿Y ahora qué hará el presidente bastardo? Reconocido como presidente legítimo de México por la ley. Pero no por todos los mexicanos. ¿Cuántos mexicanos no le tenderán la mano a Felipe? ¿Cuántos más? ¿Cuántos mexicanos tendrán que ser expulsados de sitios públicos? ¿o mejor aún, del territorio mexicano?
¿Por qué no pueden entender que yo soy el presidente legítimo, el legal, el reconocido por las instituciones mexicanas, quien da el grito de independencia, quien es el representante de México frente a las demás naciones? Se ha de preguntar Felipe Calderón por las noches.
Pobre. Cada vez que se ufana por proclamar su legítima procedencia. Hay alguien que le recuerda que degeneró su origen. Es ahí cuando se le quiebra la voz, le sudan las manos, y apresura las palabras, sonríe. No hay publicidad política que pueda contrarrestar esa idea clavada en la mente de una parte de los mexicanos: es un presidente espurio, bastardo.