Uno de los principales criterios democráticos, sostiene Robert Dahl, consiste en la participación efectiva, es decir “antes de que se adopte una política por la asociación, todos los miembros deben tener oportunidades iguales y efectivas para hacer que sus puntos de vista sobre cómo haya de ser la política sean conocidas por los otros miembros” (1999: 47). Este criterio, explica Dahl, tiene como objetivo evitar que algunos miembros de una entidad política tengan mayores oportunidades de expresar sus puntos de vista, que las políticas propuestas por dichos miembros tengan mayores posibilidades de prevalecer. En el caso extremo, continúa Dahl, determinar las políticas de la asociación.
La prohibición a particulares de contratar espacios publicitarios en Radio y Televisión nada tiene que ver con frenar la libertad expresión, como sostienen algunos intelectuales y organizaciones empresariales. Por el contrario, se busca hacer una competencia electoral más pareja, más equitativa, como ya han señalado José Woldenberg, Raúl Trejo Delarbre, Sergio Aguayo, Jorge Alcocer, entre otros.
Permitir en México la contratración de espacios publicitarios por parte de particulares e incluso organizaciones políticas (partidos políticos) significa dar mayores libertades de expresión a quienes posean mayores recursos económicos.
La solución debe ser otra. La discusión debe estar en otro punto: en abrir y crear mejores condiciones en el espacio público mediático, si no igualitarias, por lo menos equitativas.